Sin obstáculos hacia la élite deportiva
Marco Antonio Baena Oñate. Campeón de España de ciclismo adaptado en pista en el pasado 2008
La historia de Marco Antonio Baena no es la de un deportista cualquiera. Su superación deja evidencias del gran poder del deporte en las personas y el grado de exigencia que logra otorgar para llegar a la élite. A sus 43 años, este residente de Los Palacios participó en la maratón de Nueva York en el año 2001. "Fue lo máximo", admite recordando el gran momento. Lo hizo además en una silla de atletismo por tener una discapacidad de cintura para abajo. Era el ímpetu de la mentalidad deportiva por excelencia, y también el principio de un decicido camino hacia la superación en atletismo y en ciclismo.
En el año 2000, este natural de Montellano tuvo un accidente practicando motocross que le dejó sin opciones de seguir disfrutando de su deporte favorito. El carácter de Marco Antonio y la voluntad de su alrededor permitió que siguira vinculado a la práctica deportiva a partir de entonces: "Todo comenzó cuando fui a la media maratón Sevilla-Los Palacios, me encontré a un chaval en silla de ruedas y me animó para que me hiciera con una silla de atletismo y compitiera. Me llamó la atención, aunque al principio lo vi duro para mí y pensé que quizás no pudiera hacerlo, pero luego me dejaron una silla y llevo compitiendo desde entonces hasta hoy". Sus resultados pronto impresionaron y resultaron demostrar que sí podía competir.
El año pasado, Marco Antonio decidió participar en el Campeonato de España de pista de atletismo en Madrid: "Llegué sabiendo que lo hacía bien, pero todo era una incógnita, así que tenía muchas dudas. Al final quedé tercero". Su tercer puesto fue sólo la primera carta victoriosa del año, ya que poco después decidió probar suerte también con el ciclismo: "Es otro deporte, pero utilizamos una handbike (bicicleta de mano), así que cuando pude tener una, me animé también a competir en ello. Fui al Campeonato de España de ciclismo adaptado con la esperanza de probar y medirme a gente que llevaba mucho más tiempo. Sólo llevaba tres meses con la handbike y pensé que no lo haría bien, pero mi sorpresa fue ver que ganaba la medalla de oro en la prueba de crono y ganaba la etapa de 42 kilómetros. Fue algo excepcional". Además, recuerda ese momento como uno de los más felices para él: "Induráin me dio la medalla al ganar. No había competido nunca, pero tenía buen ritmo y por eso decidí animarme a ir a ese campeonato, nunca sabes cómo pueden salirte las cosas".
La vida de este palaciego (se considera como tal pese a pasar sus primeros meses de vida en Montellano) cambió con la vida deportiva que decidió emprender, aunque admite que en ocasiones algunos piensan que se dedica demasiado a esa faceta: "Tengo dos hijos y ser un atleta de élite es muy sacrificado, aunque lo ven bien y me apoyan". La historia de Marco Antonio no termina ahí. Este año, los acontecimientos le alejarán con casi total probabilidad del Campeonato de España que disputó el año pasado: "Vendí mi bicicleta de la pasada temporada porque un patrocinador me prometió una nueva, pero al final me falló por la crisis y no podré competir por no tenerla. Una handbike cuesta unos 6.000 euros". Él sabe que le queda mucho por vivir en el deporte: "Lo que quiero es prepararme este año para correr con la handbike, porque es donde sé que puedo hacer mejor papel, y mi meta está en intentar estar en Londres".