El plan E de Zapatero es un engañabobos (relato de un caso real)
Como todo el mundo sabe estamos inmersos en el plan E que pretende reducir el paro dando dinero a los ayuntamientos para obras municipales, con fondos públicos (vamos, de cada uno de nosotros). Hasta aquí, todo correcto e incluso bueno para el dañado sector de la construcción, del que participo
Sin embargo, en las adjudicaciones de esas obras comienza lo verdaderamente denunciable, por ilegal y mucho más aún, por absurdo. Estas obras, como no podía ser de otra forma se adjudican por concurso, los cuales se rigen por la ley de concursos del estado. Como todo concurso se rige por apartados a los que se dan unos puntos, el que más puntos tenga, más posibilidades tiene de llevárselo.
Entre los apartados que más puntos da está el de la contratación de nuevos empleados (lógico si se busca bajar el paro), pero... ¿qué está pasando? pues que ante la inaptitud de los técnicos y políticos que componen la mesa de contratación encargada de otorgar las obras se están aceptando números de trabajadores en las obras infladas, que se salen de toda lógica, no solo profesional, sino humana. Con razonamientos más propios de cualquiera de nuestros hijos menores de 3 años que de profesionales y técnicos.
Es decir, una empresa promete va a contratar para esa obra a cientos de personas (cuando se puede hacer con apenas decenas), se lleva un montón de puntos por eso y se lleva el concurso. Me ha pasado en un pueblo al norte de valencia en la que para una obra de 10 meses la empresa dice que va a contratar a 300 personas cuando se puede hacer con muchísimas menos. ¡300 personas! pero la mesa de contratación se lo cree y le da la obra. Así es, y algunas empresas ya han encontrado el truco de cómo llevarse las obras con descuentos encubiertos.
El principal problema, es que una vez contratada la obra, cuando alguien se de cuenta (si alguien quiere darse cuenta) de que no se están cumpliendo lo firmado en contrato en cuanto a contrataciones de personal, nadie va a hacer nada. No es muy lógico que una obra ya comenzada se paralice por un pequeño detalle firmado en contrato… pero, así será, no se rescindirá ningún contrato. Y el mal ya está hecho, porque empresas que se están adjudicando obras de grandes importes, hablamos de millones de euros en muchos casos, con dinero público, no van a cumplir el principal apartado del concurso, por el cual, otras empresas que responden más a criterios profesionales y lógicos y sobre todo a la verdad, se han quedado fuera. Millones de euros se irán quedando en diferentes manos y no precisamente de obra
Todo esto, solo puede tener una explicación, pero me resisto a creerla: marketing político. Dentro de unas semanas, el político de turno, ministro de trabajo, portavoz del gobierno, o el propio ZP hará unas declaraciones diciendo que el plan e ha dado ya trabajo a tropecientos mil trabajadores, como hace poco hizo el secretario de estado de hacienda y presupuestos, Carlos Ocaña. No será verdad, pero el gobierno tendrá un papel que enseñar sumando los datos de cada concurso, aunque sean humo y no se estén cumpliendo.
¿Qué pasara cunado acaben esas contrataciones?
En resumen, el plan e-ngañabobos, pero aquí, una vez más, no pasa nada
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