La ruta que debía unir Jerez-Almargen es por derecho propio un sendero cultural que recupera la memoria histórica de pueblos de la serranía algo apartados. El caudal del río Guadalete y Guadalporcún son, además de silenciosos observadores, el acompañante ideal durante la excursión, plagada de vegetación a ambos lados de las riberas.
Actividades deportivas, culturales y medioambientales, salpican un camino con tramos de leve riego asfáltico y tierra compactada. A pie, a caballo o en bicicleta, el viajero atraviesa en su andadura 30 túneles (uno de ellos, el de El Castillo mide más de 900 metros), cuatro viaductos y cinco estaciones. De ellas, tres están habilitadas como alojamiento y restaurante, proporcionando también servicio de asesoramiento y alquiler de bicicletas. Finalmente, la visita a esta vía verde puede completarse descansando bajo una encina milenaria o visitando las buitreras del lugar. Aunque lo mejor, será reservar estas excursiones para otra visita.


