En las carreteras de la provincia se producen cada día de media más de 600 infracciones de tráfico por exceso de velocidad.
Los conductores no pisan el freno, ya que este tipo de multas casi se han duplicado en un año. En 2006 la Jefatura provincial de tráfico pilló 112.612 vehículos que circulaban a más velocidad de la permitida. El año pasado, la cifra se disparó a 224.922 infracciones.
No obstante, con la entrada en vigor (diciembre de 2007) del nuevo código penal, que contempla cárcel para los que corren demasiado, los conductores han comenzado a levantar el pie del acelerador, pero sólo ante los radares fijos de la provincia.
Miedo a la cárcel
En el último trimestre de 2007 el exceso de velocidad ante este tipo de cámaras se redujo un 45% respecto al mismo periodo de 2006. Y sólo en un mes, diciembre, se ha pasado de las 9.791 multas (2006) a las 3.822 del año pasado, según la Memoria de 2007 de la Red de Fiscales de Seguridad Vial de Andalucía.
En cambio, las infracciones puestas por los radares móviles se han disparado. De octubre a diciembre de 2006 estos radares ocultos pillaron a 4.024 vehículos que iban a más velocidad mientras que en 2007 tomaron la matrícula de 7.586 en esos tres meses.
La Red de Fiscales de Seguridad Vial de Andalucía alerta que el descenso en las multas de las cámaras fijas «se puede deber al temor a la condena penal por exceso de velocidad, pero no a una concienciación de su gravedad».
Más datos
Sentencias: En diciembre, el primer mes con el nuevo código penal, los juzgados de guardia de Sevilla dictaron 74 sentencias por asuntos contra la seguridad vial, y condenaron a 73 personas. De todas ellas, 66 fueron por alcoholemia.
Juicios rápidos: en 2007 en Sevilla se celebraron 1.092 juicios rápidos a conductores que dieron positivo por alcoholemia, dos por conducción temeraria y 37 por quebrantamiento en el permiso de conducir.
La ciudad: La Policía Local de Sevilla pone una media de 30 multas diarias, 111.009 denuncias de tráfico en total por las calles de la capital. El año pasado la tasa de mortalidad bajó un 31%.