El consejo adoptó la decisión tras no ser capaz de conseguir un crédito de 150 millones de euros
Minutos después de las diez de la noche, y tras seis horas de reunión, el consejo de administración de Martinsa-Fadesa anunció que había acordado «la inmediata presentación de solicitud de concurso voluntario como mejor modo de evitar un empeoramiento de la situación de crisis que pudiera devenir irreversible y repercutir gravemente en sus acreedores y en los intereses de todos los accionistas».
Así se hacía pública la mayor suspensión de pagos de la historia de España, y la primera que presentaba una gran inmobiliaria española -líder en el sector por volumen de activos- tras desatarse la crisis subprime . Debe 5.100 millones, pero 150 millones -un nuevo crédito que se incluía en el pacto de refinanciación con 45 entidades financieras- fueron los que la llevaron a la suspensión de pagos.
Al frente de la empresa seguirá el equipo de Fernando Martín, que adoptó la decisión por las «graves dificultades de tesorería que genera la no obtención del crédito de 150 millones de euros que la compañía precisaba para dotarse de liquidez y seguir desarrollando sus proyectos con normalidad». La empresa explicó los esfuerzos realizados con el ICO durante los últimos ocho meses y también con otras entidades financieras.
En el tercer punto del comunicado, la inmobiliaria explica que no tenía tesorería suficiente «para atender los pagos inminentes comprometidos por la sociedad», situación que se deriva de «la clara recesión por la que atraviesa actualmente la economía española en general y el mercado inmobiliario en particular». «La recesión económica -añade- que impacta de forma negativa sobre la capacidad de las familias no solo para afrontar nuevas compras de viviendas, sino también las adquisiciones comprometidas, y que se traduce, a la postre y según ya se ha comentado, en un estancamiento radical de las ventas ordinarias de la sociedad y de las cuentas a cobrar».
El consejo entiende, pese a todo, que «la compañía tiene viabilidad y necesita para salir de la crisis financiera en la que se encuentra tiempo, confianza por parte de sus acreedores y que se reactive la economía y aumente la confianza de las familias españolas y, con ello, se recupere la tendencia de inversión inmobiliaria». Recuerda que la sociedad tiene un activo valorado en 10.804 millones de euros, «por lo que cuenta con recursos patrimoniales y organizativos suficientes para afrontar en el medio plazo la coyuntura financiera negativa».
Un problema para la banca
La situación también se complica para las 45 entidades financieras que respaldaron a Martinsa-Fadesa. Entre Caja Madrid y La Caixa asumieron una deuda de al menos 1.700 millones, y el Banco Popular, que ayer cedió un 2,7% en Bolsa por su implicación en la financiación, un crédito de 400 millones. También están «atrapados» Ahorro Corporación, Morgan Stanley y Royal Bank of Scotland, además de las tres entidades gallegas.
Ante la presentación del concurso, las entidades financieras tendrán que provisionar el 25% de la deuda que asumieron y el 100% pasará a ser considerada deuda de cobro dudoso, según la circular 4/2004 del Banco de España. Fernando Martín había convocado para hoy a los bancos acreedores a una reunión en Caja Madrid.
Ayer, las acciones de la inmobiliaria volvieron a caer a plomo. Retrocedían prácticamente un 25% cuando la CNMV decidió suspender su cotización. En solo 20 horas (las que cotizó en Bolsa el viernes y el lunes), los títulos de la inmobiliaria cayeron un 50%, hasta situar su valor en 7,30 euros, casi cinco veces menos de lo que Fernando Martín pagó por la compra de Fadesa, 35,7 euros