sábado, 03 de mayo de 2008
Montellano 22- 4 -1810

 

                                                              
                                                             
En una de las excursiones de los franceses a la sierra desde su campo frente a la isla gaditana, trataron 300 de ellos de penetrar el 14 de abril en Montellano, por donde se dirigían para vadear el río Guadalete. Quisieron los vecinos impedirles el paso capitaneados por el alcalde Don José Romero, y tan denodadamente pelearon, que repelieron al enemigo, el cual dejó siete de los suyos frente a la casa de Romero, y otros 17, incluso el de su comandante, en las afueras de la villa.

 El 22 de abril se presentaron de nuevo en Montellano 1.300 franceses en su mayor parte de Caballería, mandados por el Barón Bonnemain, coronel del 5º Regimiento de Cazadores a Caballo, deseosos de castigar a sus moradores y vengar la afrenta recibida.

Estos se defendieron de casa en casa, hasta que cansados los enemigos de tamaña obstinación, apelaron al supremo recurso de incendiar el pueblo, como el medio más expeditivo para acabar de una vez con tan porfiada defensa. Casi todas las casas fueron reducidas a cenizas, conservándose en pie el campanario, en que se refugiaron unos cuantos hombres, y la casa de Romero, en donde este héroe llevó a cumplido remate una proeza digna de los tiempos de la caballería, ayudado de su mujer Doña Ana Dorado, su criado Antonio Arenilla, un hijo de doce años y cinco hijas. Allí se defendió el alcalde de Montellano de todos los franceses que habían penetrado en el pueblo, haciendo en ellos durante muchas horas tan terrible estrago con su certera puntería, que los alrededores de la casa quedaron cubiertos de cadáveres. Amedrentados los imperiales, resolvieron derribar a cañonazos las paredes de aquella fortaleza inexpugnable, con lo que seguramente habría terminado epopeya tan gloriosa, a no haberse alejado temerosos de las partidas que acudían desde Puerto Serrano y pueblos inmediatos. Trabajo costó arrancar a Romero de los escombros de Montellano, contestando a las repetidas instancias que le hacían: Alcalde de esta villa, este es mi puesto. Atendió al fin las razones y se trasladó con su familia a Algodonales, cinco leguas distante, donde algunos días después debía hacer el sacrificio de su vida en aras de la independencia patria.

Por Real Orden de 26 de Agosto de 1821, el rey Fernando VII mandó

que se perpetuara el recuerdo de Don José Romero Álvarez y de los

hechos que protagonizó junto al resto de vecinos de Montellano. El

conocimiento de estos hechos en la geografía española, y sobre todo en

la liberal Cádiz, llevó a que éstos quedaran recogidos en el escudo local

para ejemplo de las generaciones posteriores. Hasta 1812 el escudo

local fue el de la Casa de Osuna, a partir de entonces fue un escudo

cortado. En la parte superior, el campo de oro y sobre él una villa con

sus casas y torres ardiendo, en color natural, las casas blancas, los tejados

rosas y las llamas de gules. Todo ello se acompañó de una cartela

figurando un pergamino con una inscripción que dice:

 

- POR LOS FRANCESES, 14 y 22 de Abril de 1810 -

 


Publicado por adminsevilla1 a las 7:39 | Cultura | 1 Comentarios | Enviar
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Autor: Invitado
Fecha: martes, 06 de mayo de 2008
Hora: 7:29

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