Sigo leyendo en este blog comentarios de una y otra idea política, cuya única finalidad es la de provocar enfrentamiento y crispación.
Los crispadores han comprobado que sus maledicencias tienen eco y reciben entusiastas aplausos. Y se han embravecido. Y cada día es más fácil encontrar argumentos para enardecer a las propias huestes. Sus huestes quieren victoria. ¿Por qué conformarse con un pacto, con una componenda, si pueden aniquilar al enemigo? Una vez vencidos los enemigos, será público y notorio que dichos enemigos son unos inmorales, unos depravados, personas carentes de principios, enemigos del bien común o, en el mejor de los casos, ingenuos o ignorantes… Su vergüenza será tan grande que servirá para que los que, de buena fe, creían en ellos salgan de su error y abracen la verdad única proclamada por ellos…
Conocemos a los crispadores. Se patentizan sus motivaciones y sus finalidades. Vemos que existe una parte de la sociedad que quiere seguir a sus crispadores; que el ejército crispado existe, tiene fuerza y es relativamente fácil embravecerlo y ponerlo en marcha. Pero, gracias a múltiples factores, no toda la sociedad se deja seducir hacia uno u otro polo de crispación. No todos los votos de un partido político crispado provienen de votantes crispados; que los votantes crispados pueden decantar el resultado hacia la victoria o hacia la derrota, puede ser cierto; también es cierto que ganar batallas no significa ganar la guerra. Son varios los factores que, en un mismo partido, motivan a los potenciales votantes a votar en un sentido o en otro.
Todos los bandos crispados están de acuerdo en que la crispación es un grave peligro, un enorme peligro para la sociedad. Y también todos los bandos crispados están de acuerdo en que la crispación la generan LOS OTROS (si no fuese por “los otros”, todo sería una maravilla&hellip
¿Por qué en lugar de escribir comentarios inútiles, no se exponen los problemas que afectan a Montellano, de forma real y objetiva, en un intento de buscar soluciones que mejoren nuestra convivencia?
Pensador