El debate racional es la única arma de progreso.
La crispación política por ahora es sólo motivo de preocupación y de comentario. Pero de persistir puede suponer un elemento de erosión del sistema democrático y de la convivencia social y de deriva hacia al autoritarismo.
En manos de todos está sustituir el insulto por la moderación verbal, los discursos inflamados por las llamadas a la reflexión y al debate, los titulares escandalosos por el análisis ponderado y la política de declaraciones y reacciones por otra de más y mejor contenido.
Atte. Alberto.