parece que es ahora cuando distintos colectivos profesionales han decidido plantarle cara revelándose claramente a la opinión pública y canalizando la preocupación de los docentes hacia las instituciones responsables de su control o quizá mejor, de su descontrol. Me refiero a la penosa situación que se viene produciendo de indisciplina en la enseñanza, en que se producen situaciones conflictivas entre alumnos y entre éstos y los propios profesores, que sufren habitualmente vejaciones, ataques verbales y físicos y todo tipo de amenazas, agresiones a personas y daños en las cosas (como en viviendas, coches, etc.).