Cuando estamos a punto de terminar esta legislatura y mi estancia en la política local desde el año 1991, quiero transmitir a todos los ciudadanos y ciudadanas que me votaron y también a los que no lo hicieron, mi intención de no presentarme en ninguna candidatura en las próximas elecciones municipales.
A todos les agradezco la confianza que depositaron en mi persona. Mi compromiso siempre fue trabajar por mi pueblo, para que hubiera más democracia, más libertad y más igualdad, y pue-do decir que me siento orgulloso de haber cumplido mi compro-miso.
En mi condición de concejal elegido democráticamente por el pueblo, he participado en muchísimas reuniones de las distintas mesas de participación ciudadana creadas durante la presente le-gislatura, punto clave de los programas electorales que ayudé a confeccionar desde el año 1995: mesa de contratación, mesa del agua, de la droga, de tráfico, de festejos, de Radio Montellano, etc.
He asistido a muchos tribunales donde se ha seleccionado a los aspirantes con total democracia y transparencia. He participa-do en todos los plenos, donde he votado a favor de grandes pro-yectos para el pueblo, como las 160 viviendas, el polígono indus-trial, el proyecto de Montesur, la legalización de las parcelas ile-gales, la mejora en las obras del ayuntamiento, el proyecto del ci-ne San Fernando, la ventajosa solución al problema del asilo, tan importante para nuestros mayores, etc. También he votado en co-ntra o me he abstenido cuando lo he considerado beneficioso para el pueblo y consecuente con el programa electoral que presenté en el 2003. Como éste era mi principal objetivo y diariamente se ve-ía entorpecida mi labor, decidí marcharme de Izquierda Unida y declararme concejal no adscrito, es decir, independiente, sin per-tenencia a ningún grupo político. No estaba dispuesto a que el trabajo de tantos años fuera manipulado por personas que no sabí-an ni dónde iban ni lo que querían.
Estoy acostumbrado desde hace muchos años a las descalifi-caciones, a las calumnias y a los insultos, por lo tanto ahora, cuando se han cumplido muchos de mis objetivos políticos y so-ciales para el pueblo, no van ni a sorprenderme ni a acobardarme. Sé que es mucho pedir que las próximas ofensas o comentarios vengan firmados por su autor, como debería ser, pues estamos en una democracia consolidada y firme y no son necesarios la cobardía ni los ordenadores para insultar, proponer o comentar la actitud o las idas de cualquier ciudadano.
Fernando Izquierdo García.