viernes, 28 de abril de 2006
La corrupción pública.

La corrupción pública que asola a nuestros municipios, es determinante en la falta de credibilidad de los políticos.

El clientelismo y el abuso de poder siguen vigentes, cada vez con más fuerza. La confusión interesada entre lo privado y lo público está haciendo fortuna nunca mejor dicho ). Intereses economicos compran sin escrúpulos la voluntad ciudadana. ¿ Y qué hacen los partidos políticos al respecto?. Cara a la ciudadanía, propósito de enmienda; internamente, son presos de su endogamia.

A excepción de la creación de la Fiscalía Anticorrupción, pocas reformas institucionales se han llevado a cabo en las últimas décadas para limitar la corrupción en España.

El cortocircuito democrático que se produce en la vida interna de los partidos políticos, aleja a los ciudadanos de los mismos. Estas organizaciones, que forman parte de la arquitectura constitucional y que son el medio a través del cual los ciudadanos participan en la vida pública, deben funcionar democráticamente por imperativo de la Constitución Española.

Se dan frecuentes casos en los que la simple discrepancia, siquiera sea para postular saludable regeneración, o para denunciar actitudes y comportamientos personales que dañan a los fines, a la imagen y a los postulados de la formación de que se trate, es sancionada depurado al disidente, de forma contundente, alborozadamente y hasta con publicidad, para que sirva de escarmiento; ignorando que el derecho a militar en un partido político es un derecho constitucional y que la vigente Ley de Asociaciones, base jurídica de las formaciones políticas, proclama que la libertad para asociarse es connatural al hombre, debiendo el Estado ampararla.

Y es que el aparato del partido (casi siempre en manos de unos pocos, revestidos de potestas que no de auctoritas), la excesiva burocracia interna, la pugna por el poder en el seno de la organización, y el culto a la loa y a la sumisión, hasta hacerlas virtud, son absolutamente incompatibles con la crítica, la saludable discrepancia y el debate transparente.

La profesionalización de la clase dirigente política, que conduce inevitablemente a la mediocridad, hace mella igualmente en la credibilidad de nuestros servidores públicos. Las listas cerradas se elaboran casi clandestinamente en un despacho, marginándose en este proceso a las bases, lo que provoca un déficit democrático, primando la fidelidad sectaria sobre cualquier criterio de excelencia personal o profesional. El envilecimiento de la actividad democrática que tiene su origen en este estado de cosas, resulta obvio.

Según un estudio sobre la gestión de Ayuntamientos y Diputaciones, editado y apoyado por la JUNTA DE ANDALUCÍA, los asuntos públicos están en manos de incompetentes. La mayoría de los concejales andaluces no están preparados para la función que desempeñan. El problema es que toda esa gente se ve en la tesitura de manejar presupuestos, gestionar la cultura, el urbanismo y el medio ambiente, dirigir la Policía Local o el tráfico y, en general, administrar parcelas de poder público para las que no está capacitada.

En definitiva, todas estas razones, expuestas de manera no exhaustiva, conllevan necesariamente a la ineficacia en la gestión de los asuntos públicos y, por ende, a que los problemas que realmente le preocupan al ciudadano ( paro, vivienda, seguridad, etc.) no encuentren solución rápida y adecuada. De ahí al aborrecimiento de la vida política y de los políticos, por parte del ciudadano, sólo hay un paso.

Publicado por adminsevilla1 a las 11:13 | PSOE | 2 Comentarios | Enviar
Comentarios
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Autor: Invitado
Fecha: viernes, 28 de abril de 2006
Hora: 16:03

un articulo muy acertado y que describe la situciacion de nuestro pueblo

Autor: Invitado
Fecha: jueves, 04 de mayo de 2006
Hora: 11:41

en montellano hay concejales a dedo, sin ningun tipo de preparacion, asin van las cosas.