jueves, 27 de abril de 2006
La corrupción pública es determinante en la falta de credibilidad de los políticos.

La corrupción pública que asola a nuestros municipios, es determinante en la falta de credibilidad de los políticos.

El clientelismo y el abuso de poder siguen vigentes, cada vez con más fuerza. La confusión interesada entre lo privado y lo público está haciendo fortuna nunca mejor dicho ). Intereses economicos compran sin escrúpulos la voluntad ciudadana. ¿ Y qué hacen los partidos políticos al respecto?. Cara a la ciudadanía, propósito de enmienda; internamente, son presos de su endogamia.

A excepción de la creación de la Fiscalía Anticorrupción, pocas reformas institucionales se han llevado a cabo en las últimas décadas para limitar la corrupción en España.

El cortocircuito democrático que se produce en la vida interna de los partidos políticos, aleja a los ciudadanos de los mismos. Estas organizaciones, que forman parte de la arquitectura constitucional y que son el medio a través del cual los ciudadanos participan en la vida pública, deben funcionar democráticamente por imperativo de la Constitución Española.

Se dan frecuentes casos en los que la simple discrepancia, siquiera sea para postular saludable regeneración, o para denunciar actitudes y comportamientos personales que dañan a los fines, a la imagen y a los postulados de la formación de que se trate, es sancionada depurado al disidente, de forma contundente, alborozadamente y hasta con publicidad, para que sirva de escarmiento; ignorando que el derecho a militar en un partido político es un derecho constitucional y que la vigente Ley de Asociaciones, base jurídica de las formaciones políticas, proclama que la libertad para asociarse es connatural al hombre, debiendo el Estado ampararla.

Y es que el aparato del partido (casi siempre en manos de unos pocos, revestidos de potestas que no de auctoritas), la excesiva burocracia interna, la pugna por el poder en el seno de la organización, y el culto a la loa y a la sumisión, hasta hacerlas virtud, son absolutamente incompatibles con la crítica, la saludable discrepancia y el debate transparente.

La profesionalización de la clase dirigente política, que conduce inevitablemente a la mediocridad, hace mella igualmente en la credibilidad de nuestros servidores públicos. Las listas cerradas se elaboran casi clandestinamente en un despacho, marginándose en este proceso a las bases, lo que provoca un déficit democrático, primando la fidelidad sectaria sobre cualquier criterio de excelencia personal o profesional. El envilecimiento de la actividad democrática que tiene su origen en este estado de cosas, resulta obvio.

Según un estudio sobre la gestión de Ayuntamientos y Diputaciones, editado y apoyado por la JUNTA DE ANDALUCÍA, los asuntos públicos están en manos de incompetentes. La mayoría de los concejales andaluces no están preparados para la función que desempeñan. El problema es que toda esa gente se ve en la tesitura de manejar presupuestos, gestionar la cultura, el urbanismo y el medio ambiente, dirigir la Policía Local o el tráfico y, en general, administrar parcelas de poder público para las que no está capacitada.

En definitiva, todas estas razones, expuestas de manera no exhaustiva, conllevan necesariamente a la ineficacia en la gestión de los asuntos públicos y, por ende, a que los problemas que realmente le preocupan al ciudadano ( paro, vivienda, seguridad, etc.) no encuentren solución rápida y adecuada. De ahí al aborrecimiento de la vida política y de los políticos, por parte del ciudadano, sólo hay un paso.

Francisco Jimenez

Publicado por adminsevilla1 a las 7:39 | Politica | 5 Comentarios | Enviar
Comentarios
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Autor: Invitado
Fecha: viernes, 28 de abril de 2006
Hora: 10:44

Muy bueno éste artículo. En él se dicen muchas verdades que nos hacen reflexionar.

Autor: Antiguo alumno salesiano
Fecha: miércoles, 30 de agosto de 2006
Hora: 20:52

Aquí os cuelgo los XX Principios que inspiran al Movimiento Ciudadano para la República Constitucional liderado por D. Antonio García Trevijano:

Tras los análisis y comentarios aquí realizados, el “Movimiento de Ciudadanos hacia la República Constitucional“ (MCRC), del que soy portavoz, hace esta declaración de principios y de valores:

I. Porque los seres humanos no nacen iguales en capacidad física y mental, ni en condición social, la Sociedad y el Estado deben garantizar la igualdad de derechos y de oportunidades.
II. Porque existe un imperativo moral en todas las conciencias, es condenable el oportunismo personal, social y político.
III. Porque los individuos no pueden desarrollar sus vocaciones ni sus acciones fuera del contexto social, la lealtad es fundamento de todas las virtudes personales y sociales.

Autor: Invitado
Fecha: miércoles, 30 de agosto de 2006
Hora: 20:58

sigo..
IV. Porque los españoles padecen temores derivados de su tradicional educación en el Estado autoritario, solo la valentía personal puede crear la fortaleza de la sociedad civil frente al Estado.
V. Porque durante siglos se ha sacrificado y despreciado la inteligencia y el espíritu creador, apartándolos de los centros de enseñanza, del Estado y de los Partidos, esas facultades individuales han de organizarse para tener presencia activa en la sociedad civil.
VI. Porque la decencia constituye el decoro de la civilización, la sociedad civil debe civilizar a los Partidos y Sindicatos, sacándolos del Estado.
VII. Porque entre el Estado de Partidos y la sociedad civil no existe una sociedad política intermedia, la parte más civilizada de aquella debe orientar la formación de ésta, sin el concurso del Estado.

Autor: antiguo alumno salesiano
Fecha: miércoles, 30 de agosto de 2006
Hora: 21:01

sigo..
IV. Porque los españoles padecen temores derivados de su tradicional educación en el Estado autoritario, solo la valentía personal puede crear la fortaleza de la sociedad civil frente al Estado.
V. Porque durante siglos se ha sacrificado y despreciado la inteligencia y el espíritu creador, apartándolos de los centros de enseñanza, del Estado y de los Partidos, esas facultades individuales han de organizarse para tener presencia activa en la sociedad civil.
VI. Porque la decencia constituye el decoro de la civilización, la sociedad civil debe civilizar a los Partidos y Sindicatos, sacándolos del Estado.
VII. Porque entre el Estado de Partidos y la sociedad civil no existe una sociedad política intermedia, la parte más civilizada de aquella debe orientar la formación de ésta, sin el concurso del Estado.

Autor: Antiguo alumno salesiano
Fecha: miércoles, 30 de agosto de 2006
Hora: 21:04

sigo...

VIII. Porque la política afecta al universo de gobernados, si el lenguaje de políticos y medios comunicativos no es directo, correcto y expresivo del sentido común, disimula una falsedad o esconde un fraude.
IX. Porque no son legítimas las razones ocultas del poder político, siempre será ilegitima la razón de Estado.
X. Porque a la razón de gobierno solo la legitima la libertad política de los que eligen el poder ejecutivo del Estado, son ilegítimos, aunque sean legales, todos los gobiernos que no son elegidos directamente por los gobernados y no pueden ser revocados por éstos.
XI. Porque la razón de la ley está en la prudencia de legisladores independientes, elegidos por los que han de obedecerlas, no son respetables, aunque se acaten, las leyes emanadas de Parlamentos dependientes del Gobierno.